sábado, 16 de septiembre de 2017

Antes de que llegaras tu

La confusión llamó una vez más a mi puerta, y creyendo que al fin la tormenta había pasado decidí abrir de par en par... Una vez más tu recuerdo sacudió violentamente mi memoria, haciendo eco en un pasado imposible de borrar, donde las palabras se quedaron enterradas cual viles llagas impidiendo que puedan sanar las heridas del corazón.

Los instantes vividos acariciaron lentamente mis mejillas en forma de lagrimas, y es que imposible es olvidarte, tus gestos, tus muecas, tu caminar pausado, tus ojos con ternura al mirarme, son cosas que jamás olvidaré, y que poco a poco fueron transformándose en el infierno que hoy me atormenta, pues hacen que tu ausencia y tu olvido sean tan amargos, agonizantes y crueles verdugos del presente.

¿Cómo fue que nos permitimos llegar hasta aquí? Y es que creí que no te amaba de la manera en la que hoy lo hago, añorando tu presencia, deseando escuchar tu voz...

En fin, sanaré, y guardaré en mi corazón todos los sueños y los anhelos que imaginé siempre a tu lado, los enterraré ahí, junto con tu recuerdo, para que ya no duelas, para no volver a añorarte, para poder continuar con mi vida, tratando de que sea como antes, sí como antes de que llegaras tu...


sábado, 13 de mayo de 2017

Una sola palabra

Noche mía, fiel amiga...
¿Acaso será tu silencio el que me inspira? O quizá sea tu sonido el que me recuerda la soledad de mi alma...
Soñadora, loca empedernida, quisquillosa, sumergida en este mundo imaginario de letras, en el que se refugia de vez en cuando, donde expresa, donde sonríe calladamente y entre líneas deja ver que hay dolor, huellas y cicatrices de las batallas perdidas, en donde se sabe leída y comprendida por un montón de desconocidas que probablemente se lleguen a sentir identificados.

Letras que describen la rabia de tantos gritos ahogados en la impotencia de un trago de saliva, lágrimas forzadas a salir ante la indiferencia del desamor... La falta de empatía nos lleva a ser crueles asesinos de los más tiernos detalles, de esos que salen del alma, entonces el silencio se vuelve cómplice al vernos morir sin decir una sola palabra.