miércoles, 3 de julio de 2013

Sombras...

Paseamos entre las sombras de los anhelos que en un ayer fueron realidad... Vivimos de las glorias pasadas y de los recuerdos, de lo que un día fuimos, de lo que ahora no somos y no volveremos a ser jamás.

Fantaseamos con la nostalgia de volver al lugar que nos trajo los mejores momentos de nuestra vida, deseamos regresar a aquel momento en donde la soledad no hacía eco, en donde eras importante para los demás...

Hay una verdad en todas mis historias, no soy feliz, el pecado me asedia y finalmente me atrapó, las cosas que juré no hacer, regresaron con más fuerza que nunca, y al Dios que juré lealtad, hoy le he dado la espalda.

Entre susurros le he suplicado volver, le he pedido perdón, pero el dolor y la frustración ahogan mi voz, y la vergüenza me impide mirar al cielo una vez más... Y me hago de nuevo una pregunta ¿Habrá una vez más redención para mi?

Me la he pasado recordando lo que era ayer, cuando estaba cerca de ti, cuando habitaba bajo tu abrigo, cuando moraba bajo tu sombra, me pregunto nuevamente si volveré a saber de ti, si de nuevo voy a tocar el cielo, si nuevamente veré tu rostro y escucharé tu dulce voz llamándome una vez más hija...

Cuanto espacio he creado entre nosotros, el abismo es eterno, a veces pienso que hubiera sido mejor no haberte conocido, así no sentiría la necesidad de volver a ti, y la frustración de no poder hacerlo.

Pasan los días y se van los sueños, se van los anhelos, crece la necesidad de huir... ¿A donde iré? luego recuerdo que de ti no puedo huir, no me puedo esconder.

De lo que era, solo queda un reflejo, una sombra, no hay más... Aunque espero el día en le que pueda regresar a ti una vez más.

jueves, 31 de enero de 2013

La última carta

Han pasado ya 7 meses desde el incidente...
Tu frívola incriminación en algo de lo que ambos fuimos culpables, fue la gota que derramó el vaso, y fue justamente la que apagó de manera definitiva la flama de aquel fuego que en algún momento llegó a arder dentro de mí como una hoguera, apagaste el pábilo que yacía humeando, intentando de alguna manera sobrevivir ante las ventiscas de tu indolencia y tu arrogancia, pero al fin, soplaste tan fuerte, que fue imposible mantener encendido lo último que quedaba, ya incluso las cenizas habían dejado de arder. Lograste que te sacara del único lugar del que no querías salir, mi corazón, al fin quedó libre para mirar hacia el horizonte, en espera de aquella figura que tantas veces dibujé y a la que por error llamé por tu nombre.

El fin de éstas líneas, no es recordar los estragos que dejaron tus memorias en la historia de mi vida, sino para celebrar el fin de tu historia en mi presente, para recordar que después del dolor, si hay alivio, que después de la agonía el fin no siempre es la muerte, que es parte del proceso de fortalecer aquello que era débil y frágil para que no vuelva a romperse, el propósito de estas palabras es recordarme a mi misma que sobreviví, que tú no fuiste el final, es para leerlas y recordar que el haber llegado hasta aquí ha sido una dulce victoria... Son mis últimos pensamientos para ti, jamás para incitar un mal a tu vida, jamás para desear una venganza, sino como un testimonio de todas aquellas cosas que sé ahora no debo volver a permitirme, de las cosas que gracias a ti aprendí, para no repetirlas, para no lastimar a quién no lo merece.

Esta es mi última carta, mis últimas letras que estarán escritas en memoria de ti, nombrando aquellas cosas que sin querer y en silencio me enseñaste, aprendí la importancia de la honestidad, virtud que no conocías por todas aquellas veces que mentiste para salir librado de las cosas que te comprometían, valorando la verdad como un preciado tesoro que todos deberíamos poseer, aprendí a no dejar salir por mi boca todo lo que pienso, porque olvidamos que las palabras son dagas que se entierran en el pecho y en la mente provocando heridas que duelen cada vez que se piensan, y así fue por mucho tiempo, las cosas que dejaste salir de tu boca dañaban mi mente cada vez que sonaban en mi cabeza, aprendí a no manipular, no puedo ser capaz de fingir ser alguien que no soy, dolía mucho cuando veía como las personas te describían de una manera que para mi era imposible creer, en algún momento hubiera deseado que realmente fueras la persona que ellos describían, así que decidí ser yo misma, para que nadie se decepcione cuando se caigan las caretas... En fin, esto fue solo por mencionar algo de las cosas que con tanto esmero me enseñaste ¿Y sabes? Prometo no olvidarlas, sé que me ayudarán a hacer feliz a la persona que ahora merece mi corazón.

Sé que jamás leerás estas líneas, y honestamente, no estoy muy interesada en que lo hagas, me basta y me sobra con leerlas yo misma y agradecer a Dios, que al fin esta historia llegó a su final...

Con agradecimiento Cinthya. 

lunes, 8 de octubre de 2012

Mi mundo

¿En dónde se encuentra la plenitud?

Buscamos en donde no hay que buscar, nos aferramos a lo que nos lastima, como si algún día dejara de causar dolor, pero la realidad es que te acostumbras, el dolor se ha vuelto crónico, así que ya es parte de ti, algo tan tuyo que olvidas que está ahí... ¿Pero en realidad es sano vivir así? ¿A caso esto no causa indiferencia?

Aferrarse a algo que nos mata lentamente, provoca insensibilidad, te obliga a perder la capacidad de asombro y te somete al engaño de que no hay algo mejor, que es la manera en la que tienes que vivir, dejando de lado cualquier tipo de emoción.

Muchas veces no podemos evitar el dolor, que también forma parte del crecimiento, pero sufrir es una opción, cada proceso en nuestra vida ayuda a nuestra formación, pero ¿Por qué insistir en lo que nos lastima?

Hemos dejado de ver la capacidad que tenemos para emprender cosas, esto abarca todas y cada una de las áreas de nuestra vida, el punto es que hemos dejado que los fantasmas de nuestros errores continuamente nos hagan retroceder, o nos mantengan al margen de tomar decisiones importantes que marcaran cambios drásticos en nuestra forma de vivir, y por consiguiente en nuestro entorno... Hemos permitido que el dolor de viejas heridas nos impida avanzar, y hemos evadido muchas veces esa puerta por la que forzosamente tenemos que pasar, esto provoca que caminemos en círculos y retardemos aún más el tiempo de llegada a la meta.

Finalmente nosotros decidimos cuando enfrentamos esos temores, que se ven disfrazados de excesos, que se justifican con frases como: No tengo tiempo, tengo mucho trabajo, hay muchas cosas que hacer, ahorita no lo necesito, después, etc. Creamos una burbuja de pretextos que nos llevan a evadir el dolor que causaron las heridas, creamos un mundo "perfecto" para nosotros, en el que decidimos quién entra y quién sale, hacemos nuestras reglas, no es que esté mal, pero te pregunto: ¿Qué hay fuera de tu mundo? ¿Quienes más existen en tu entorno?

Quizá no te hayas dado cuenta que hay mucha gente observando lo que haces en silencio, personas para las que eres ejemplo aún cuando ellas no figuren en tu entorno.

¡Despierta! El proceso ha sido difícil, pero tu has decidirás cuanto tiempo más seguirás ahí, conoces las armas, conoces la salida, conoces el ungüento...

Hay un mundo aparte del tuyo que está esperando por ti.


viernes, 3 de agosto de 2012

Ungüento y Veneno

No pude decirte adiós, no pude abrir mi corazón a quién quería sanar las heridas que habías dejado, no pude desprenderme de tu recuerdo, ni del dolor que este me causaba, no pude simplemente borrar cada instante vivido, cada caricia, cada roce de tus labios.

Tantas memorias en mi mente, tu voz en mi cabeza haciendo eco, y tus repetidas apariciones en mis sueños... Arrancas suspiros desde lo mas profundo de mi ser, y es porque te amo, te amo en silencio, te amo a gritos desesperados, y te amo en medio de mis tormentas, donde en lo profundo de ellas hay calma.

Te pienso, te siento y espero algún día te vayas, que irónico y que contrario, tanta necesidad de tenerte cerca, y a la vez tantas ganas que estés lejos, a veces ungüento y a veces veneno, pero al final tú.

LA IGNORANCIA DUELE, LASTIMA...

Realmente ¿somos responsables por ignorar las cosas?
No lo creo, la palabra de Dios dice que si alguno tiene falta de sabiduría que la pida a Dios (Santiago 1:5)

La anomalía no está en la ignorancia, sino en lo que hablas cuando desconoces el concepto de todas las cosas, cuando sólo has visto algo de manera superficial y te atreves a juzgar, creo que sí, ese es el punto y la palabra, JUICIO, la persona que no sabe reconocer su ignorancia, generalmente pretende saberlo todo, y se jacta de jamás equivocarse, la mayor parte de las veces, se vuelven personas incómodas, de esas que sueles llamar piedritas en el zapato, y no es porque dejes de verlo como prójimo, sino porque son de ese tipo que creen que todo lo saben, que ya no hay nada que aprender.

Y duele, porque tienes la capacidad de tolerarlas, de sobrellevarlas, pero ¿Qué hay de aquellas personas que apenas comienzan a caminar? ¿De aquellas que tienen la necesidad de aprender, y se topan con gente de éste tipo?

Analiza lo que sale de tu boca, analiza la abundancia de tu corazón, la ignorancia no sólo provoca heridas en los corazones de quienes te escuchan hablar, sino que te impide caminar, te estanca y además evita que sigas creciendo... La ignorancia es como un cáncer, se extiende en silencio, parece que no hace daño, y cuando te percatas de su existencia, los daños que éste ha ocasionado, son irreversibles, y  no se trata de que te llenes de conocimientos, sino de reconocer tu condición, de ser humilde, y aceptar la exhortación de quién te pueda guiar al cambio.

¿Cómo reconozco mi condición? Sencillo, analiza todas las cosas que salen de tu corazón, cada palabra, cada actitud, cada reacción ante todas las situaciones.

jueves, 14 de junio de 2012

Aquí una vez más...

Fin... Realmente creí que lo sería, estaba casi segura, pensé que tu ausencia (en esta ocasión me refiero al hecho de no verte más) habría sanado mis heridas, pensé que la aparición de un nuevo personaje en esta
historia sería capaz de volver abrir las puertas que tu habías cerrado, pero me equivoqué.

Aún no sé que duele mas, si el hecho de no poder enamorarme de quién realmente lo merece y se esfuerza por conquistarme, o no poder sacarte de mi corazón, no poder lograr que este amor que siento por ti termine.

Y todo comienza con sueños que se hacen realidad... Después de algún tiempo de no saber de ti, te soñé, sí como cada noche, pero esta vez había sentido la sensación de la realidad, me aferraba a seguir durmiendo para  seguir sintiendo tus brazos rodeándome, para seguir escuchando el latido de tu corazón, pero era tiempo de despertar, las actividades del domingo aguardaban por mi... Estaba a punto de partir, cuando un sonido algo peculiar hizo que mi piel se erizara y mi respiración se agitara, era el sonido de tu voz haciendo eco en todo ese lugar...

Y la realidad se hizo presente, los sueños dejaron de ser sueños, y con un cálido hola rompiste el silencio de aquella habitación, tu indiferencia había desaparecido, y tus desdenes dejaron de existir.

Después me di cuenta que el tiempo estaba encima, así que tuve que despedirme, y al hacerlo sólo sentí el roce de tus labios con los míos, un beso a medias, o sólo un accidente... Lo único que supe fue que ese accidente mantendría mi mente ocupada toda la tarde.

Pensé que ese había sido el final de nuestro encuentro después de tanta ausencia, pero al final del día y de manera inesperada tus labios y los míos volvieron a encontrarse, ya no fue un accidente...

Fue el inicio de... Quisiera saber de qué.

En fin, sin decir nada, sin saber nada, y sin preguntar nada, solo puedo decir que extrañaba el sabor de tus labios, aunque siento que una vez mas me va a doler...


Agonía...

Pasa el tiempo a cuenta gotas, la agonía se prolonga con la espera... ¿Y que es lo que espero? me pregunto en silencio.
Los errores cometidos me alejan aún mas de las cosas anheladas, sé donde encontrar refugio, pero mis pensamientos aún me persiguen, me hacen huír en sentido contrario, y a cada instante tratan de convencerme de que no llegaré... Sí, la espera es agonizante, y el sendero se hace mas largo, el paisaje desaparece, los sueños se rompen, las alas comienzan a desplumarse, el vuelo se interrumpe y las ilusiones se desmoronan cual cerros empapados por el agua.

¿Tiene remedio este dolor? ¿Tiene remedio mi enfermedad? o simplemente enloquecí por querer alcanzar lo que estaba fuera de mi alcance